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El Arte de Orar, Amar y Servir al estilo de Jesús - Entrega 15

Saber terminar y evaluar

Has llegado a la última parte de este proceso de nunca acabar ya que “Orar, Amar y Servir”, es lo mismo y en esto, siempre podemos mejorar. Vivir con un propósito de vida, no es fácil, pero dejándonos llevar por la gracia del Espíritu Santo, es posible.

 

Son innumerables las tendencias e inclinaciones en el ser humano, unas hacia el amor, otras hacia el egocentrismo. Cada día es un llamado al seguimiento de Jesús en el amor concretizado en el servicio y esto exige de nosotros vivir en un “Equilibrio Inestable”. Lo contrario, es caerse, de ahí la importancia del discernimiento al estilo Ignaciano.

 

Como habrás ido comprobando, este curso de oración, te condujo a darle significado a tu existencia y así lograr la felicidad tan añorada por todos.

 

En las anteriores ENTREGAS tratamos de explicarte los condicionamientos externos e internos de la oración cristiana. Más adelante te informamos acerca de las diversas formas de orar, hasta culminar en la Eucaristía como cima de toda oración.

 

Te faltaría la última parte de “El Arte de orar”, “Saber Terminar y Evaluar”. Con esto puedes quedar con una visión general de lo que es la oración cristiana e ignaciana. Además, te invitaremos a iniciar los “EEonline”.

Mira por unos instantes, con un corazón agradecido, la forma como comenzaste a ejercitarte en el arte de orar, tu entusiasmo, tus crisis y dificultades, tus logros e inquietudes para seguir adelante.

 

Nos propusimos ofrecerte un método de oración. Y es motivo de alegría y agradecimiento al Maestro de tu oración, el Espíritu Santo, quien con pedagogía amorosa te condujo por el Camino de la Verdad y de la Vida.

 

En el dibujo puedes observar lo realizado y lo poco que te falta para terminar.

 

SABER TERMINAR

“El arte de orar, amar y servir al estilo de Jesús”, se podría llamar el arte de dejarse AMAR por Dios o Dejar a Dios, ser Dios en ti. Es Él quien tiene la iniciativa para estar contigo. Lo veíamos claramente cuando contemplábamos la forma como oraba María, recibiendo al ángel San Gabriel. Pues bien, no sólo hay que saber comenzar a hacer una visita, sino que también debes tener en cuenta las formas elementales para terminarla.

 

Tú nunca cortas de un momento a otro una conversación. Si ella ha sido interesante, repites una y otra vez aquellas cosas que más te llamaron la atención. Tratas de sintetizar lo sucedido. Agradeces el encuentro y haces tus últimas recomendaciones. 

 

Pues bien, en la oración llamaremos a esos instantes el momento de la intimidad. El Maestro Ignacio de Loyola lo llama “Coloquio”. Durante esos últimos minutos trata de resumir lo que fue la oración para ti, la petición eje, si la hubo, la acción de gracias o de alabanza, una situación especial, entre otros.

 

Te sugiero que aquello que ha significado más para ti durante el ejercicio de oración lo tomes en tus manos y lo presentes en primer lugar a María. Suplícale que interceda por ti, por lo que has pedido durante la oración; frente a ella reza con devoción una “Ave María. Enseguida ponte enfrente de Jesús, tu hermano mayor, que está en cruz con sus brazos abiertos diciéndote que te ama, así como eres, que te conoce más que tú mismo; preséntale lo que ha sido tu oración, háblale como al mejor amigo, con tus palabras, con tus gestos suplícale con insistencia, agradécele o simplemente deja que te mire y míralo.

 

Enseguida, cierra tus ojos, si quieres arrodillarte y extender tus manos en actitud de súplica, y permite que el Espíritu que está en tu corazón abra tus labios y comienza, al ritmo de tu respiración, orando pausadamente el Padrenuestro.

 

Tu oración, como visita ha terminado, sin embargo, la gracia continúa en tus actividades cotidianas, en donde pondrás en práctica aquellas cosas que te ha dicho el Señor durante la oración. Somos “Contemplativos en la acción y activos en la contemplación”, evitamos así el dualismo, la oración por un lado y el trabajo por el otro.

 

SABER EVALUAR


La evaluación es importante, ya que en ella compruebas el camino por el que te va conduciendo el Espíritu del Señor. Es un ejercicio muy sencillo de hacer. Lo único que requieres es un poco más de tiempo. Lo que no se evalúa, no se puede mejorar.

 

Los mejores aportes históricos del Maestro Ignacio, en asuntos de espiritualidad, han sido sus Ejercicios Espirituales y el Discernimiento, asunto muy amplio  que lo abordaremos a su debido tiempo y más ahora que la Compañía de Jesús los tomó como “Primera Opción Preferencial” en su misión apostólica para los próximos años, 2019- 2029.

 

Después de terminar la oración, dedícate unos minutos a revisar ese momento que has estado en contacto con Dios, con su amor y sus exigencias. Irás detectando a la vez, qué quiere Dios de ti.

Para hacer la evaluación, responde estas preguntas:

 

1. Las condiciones externas para hacer una buena oración como el lugar, la hora, la postura corporal, el tiempo de duración y el tema, ¿fueron propicias?

 

2. ¿Dediqué algún tiempo para preparar mi oración?

 

3. ¿Supe comenzar mi oración dándome conscientemente la bendición? ¿Reposé mi cuerpo? ¿Purifiqué mi corazón? ¿Presenté al comienzo de la oración, mi petición central?

 

4. ¿Aproveché, gusté y saboreé los momentos más intensos de la oración o estuve apresurado?

 

5. ¿Qué fue lo central de mi oración?

 

6. ¿Supe terminar la oración o más bien terminé de una manera cortante?

 

7. ¿Cómo voy a cumplir de una manera muy concreta aquellas cosas que Dios me está pidiendo?

 

8. ¿Tuve alguna preocupación que me distrajera en la oración? ¿Estoy bien de salud?

 

9. ¿Estuve contento en mi oración, alegre, optimista, triste? ¿El tiempo se me hizo largo? ¿Estuve indiferente? ¿Pesimista?

 

10. ¿Estoy descubriendo mi forma personal de ejercitar mi arte de orar, amar y servir?

 

11. Los problemas sociales de mi país y del mundo, la situación de la Iglesia, la situación de los pobres, problemas de mi familia ¿ocupan un lugar en mi oración?

 

12. ¿Qué voy a comentar con mi Acompañante acerca de mi oración?

 

Te repito, lo importante es que vayas descubriendo el camino por el que te conduce el Espíritu. Es necesario que hagas lo más consciente posible el proceso de crecimiento en la fe, con sus dificultades, riesgos, entre otros, para que sepas ser fiel a la voluntad de Dios.

 

Bien, te comunico que has terminado la primera parte del curso de “EL ARTE DE ORAR, AMAR Y SERVIR, AL ESTILO DE JESÚS”.

 

Si quieres, puedes escribir, como síntesis de todo este curso, aquello que más te ha llamado la atención, o lo que más te ha impresionado; puedes compartir tus conclusiones con tu Acompañante espiritual.

 

INVITACIÓN


Ahora siéntete invitado a realizar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio en las diversas modalidades que estamos ofreciendo los Jesuitas a nivel mundial:

 

1. La experiencia original, durante un mes continuo, en silencio, en una casa de campo.

 

2. Hacerlos durante un mes, pero por secuencias de nueve días, es decir, en Semana Santa, en las vacaciones de Julio o diciembre, o para profesores, en la semana de receso de octubre. Los hemos llamado Ejercicios Espirituales Personalizados (EEP). En el 2021 cumplimos, con la gracia del Señor, 40 años de experiencia. Hasta el 2019 hemos atendido a 138 grupos, con un promedio de 30 ejercitantes.

 

3. Realizarlos en la vida cotidiana con un Acompañante durante nueve meses, a nivel personal o a nivel grupal.

 

4. Ejercicios Espirituales “online”, “EEonline” a través del blog, www.diosconsentido.com.

 

5. Los jesuitas los hacemos una vez en el año. Muchos laicos, se unen a la experiencia.

 

Si estás interesado en alguna de estas modalidades, entra en comunicación con el “Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios” (CIRE): www.cire.org.co  / cire@cire.org.co

 

P. Julio Jiménez, S.J.

Promotor de la Espiritualidad Ignaciana 

CIRE- Bucaramanga


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