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El Arte de Orar, Amar y Servir al estilo de Jesús - Entrega 1

 

"IMÁGENES DISTORSIONADAS DE DIOS"

Estimado amigo: queremos invitarte a ejercitar una experiencia espiritual que hemos llamado: “EL ARTE DE ORAR, AMAR Y SERVIR, al estilo de Jesús”. Creemos que es una propuesta para que logres lo que tanto anhelas, vivir a plenitud.

 

Si te llama la atención este nuevo y antiquísimo “arte” necesitas, ante todo, sentirte llamado por el Dios, revelado en Jesús, quien te invita a colaborarle en el proyecto que tiene su Padre, llevar al mundo la propuesta de su amor misericordioso, conocido como “El Reino o Soberanía de Dios”. Esa es su Voluntad.

 

El arte de orar, como todo arte, tiene algunas condiciones, la primera es aprender a interpretar las cosas importantes de una manera diferente, como lo afirma el libro de “El Principito”: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Por lo tanto, vas a entrar en tu corazón con el fin de ordenar tus afectos de acuerdo a un sentido de vida.

Nuestro mundo contemporáneo tan hipnotizado por la técnica, el tener y el hacer, dedica poco tiempo a estos aprendizajes. Los profesores del “arte” de vivir con un propósito fundamentado en el amor, son escasos y por ello, el mundo se encuentra enfermo, se encerró en la indiferencia, la superficialidad, el individualismo, el consumo, la corrupción y la técnica. Estamos sufriendo las consecuencias de la falta de amor encarnado en la justicia. Sin embargo, no faltan personas que saben vivir con sentido, descubren un propósito a su pasajera estadía en el mundo y la supieron comunicar con su testimonio. Se les denomina “iluminados”, “gurús”, “místicos”, “profetas”, “santos”.

"EL ARTE DE ORAR, AMAR Y SERVIR” en la revelación cristiana, es una gracia, un regalo, un don, que Dios te ofrece y que tú, si quieres, aceptas en la fe. Gracias a la oración puedes detectar cuál es la voluntad de Dios en tu vida, así como lo hizo Jesús. 

 

¿Comprendes mi invitación? Si quieres, ¡aquí hay un camino, un reto, un desafío, una oportunidad!

Si estas motivado, debes dedicar un tiempo adecuado para ejercitarte en la oración, tener la paciencia necesaria para el aprendizaje y aceptar unos requisitos externos e internos.

 

Antes de iniciar el proceso preguntémonos: ¿Con quién vamos a orar? La respuesta es obvia, con Dios. ¿Cuál Dios? ¿Los dioses culturales que nos han transmitido a través de las imágenes de la Santísima Trinidad lejana de nuestra historia real?

 

¿Aquellos que nos imaginamos o proyectamos para calmar nuestras debilidades o satisfacer nuestros intereses? Las imágenes falsas que se nos han grabado en el cerebro son innumerables, nos han hecho mucho mal. ¿Cómo liberarnos?

 

Manos a la obra. Te invito a un primer ejercicio. Consigue un cuaderno sencillo. En la primera página colocas el título con el nombre de “EL ARTE DE ORAR, AMAR Y SERVIR, al estilo de Jesús” y en la parte de abajo la fecha de iniciación; en la siguiente página puedes escribir una breve oración ofreciéndole al Señor tus buenos deseos de aprender a amar de verdad teniendo como modelo a Jesús. Si quieres, puedes hacer una petición. El Señor te toma en serio y no te defraudará.

 

Enseguida pregúntate qué imagen tenías de Dios cuando eras pequeño y cuál tienes ahora. Se muy sincero. Anota tu respuesta. Evita leer lo que está más adelante para que tu reflexión sea más espontánea y personal. Una vez que termines lo escrito, continúa con la lectura.

 

Algunas personas que se dicen ateas tienen mucha razón. No pueden soportar esas imágenes. Nietzsche dijo, “Dios ha muerto”. Stephen Hawking afirma, “El paraíso es un cuento de hadas para los que le tienen miedo a la muerte. El Dr. Llinás, investigador de la NASA afirmó, “Para un científico Dios es algo nauseabundo”. Richard Dawkins, ateo declarado afirma, “Se podría argüir que el Dios del Antiguo Testamento es el personaje más desagradable de todos los relatos de ficción, celoso y orgulloso de serlo; un monstruo controlador inclemente, mezquino e injusto; un limpiador étnico sediento de sangre y vengativo; un bravucón misógino, homófobo, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente megalómano, sadomasoquista y caprichosamente maligno” (Cf. “El Espejismo de Dios”, p. 53).

 

Las primeras imágenes proceden de la forma como nuestros padres, biológicos o afectivos, se relacionaron con nosotros, satisficieron nuestras necesidades primarias, nos dieron amor y ternura, juntamente con normas de comportamiento (ética). Si hubo exageraciones o carencias, dejaron huella, afectando el desarrollo equilibrado de una espiritualidad liberadora como la que ofrece Jesús.

 

Te sugiero que antes de entrar en el proceso de aprender a orar, observes el siguiente cuadro para tomar conciencia de los diversos dioses que a veces rondan en nuestra imaginación. Solemos decir: “Dime qué imagen de Dios tienes y te diré quién eres”

DIOS MAGO BOMBERO DIOS JUEZ IMPLACABLE DIOS HEDONISTA DIOS COSMICO DIOS INTIMISTA
El que me rescata cuando no hay solución Cumplir la norma sea como sea Del puro placer. Facilitón. Todo es válido. De la nueva era “Mi” Dios y yo
Obra milagros si te los mereces Cazador. Te agarra inmediatamente cuando fallas Un dios rebajado y relajado: todo vale Un dios difuso. Está y no está. Evasivo, te hace olvidar tus problemas
Negociante: te doy para que me des Es pecado o no es pecado Hecho a nuestra medida, según nuestra conveniencia Ecléctico, es decir, indefinido. Salvador de “mi” alma
Lo puedo utilizar según mis necesidades Inspira temor Miedo Todo es relativo. Todo depende Esotérico. Misterioso. Escondido. Solo está en el templo
Superman Hace lo que yo no puedo hacer Dios del Triángulo con un inmenso ojo inquisidor Un dios que no condena Una religión nueva que supera a las anteriores Me saca de la realidad.
Debo tenerlo contento portándome bien Que nos agarre confesados en la hora de la muerte. Dios castigador. El hijo es el que manda Nada de esfuerzo. Armonía y energía cósmica. Hecho a mi medida egocéntrica.
Me invento ritos para llamarlo en la dificultad Te está probando a toda hora No asume las consecuencias del compromiso. Evita la cruz y el dolor. Dios impersonal. Sin compromiso. Lejano y ausente. Sin comunidad

Observa detenidamente las siguientes afirmaciones y en las columnas ve anotando con cruces si las tuviste, si persisten dichas imágenes o tienes alguna tendencia hacia una de ellas.

 

Tres cruces (+++) indican que hubo o hay mucha intensidad; dos cruces (++) menos; una cruz (+) algo y en blanco si no lo hubo.

 

DIAGNÓSTICO DE LAS IMÁGENES DISTORSIONADAS DE DIOS

DIOS COMO EN MI INFANCIA HOY
1. Juez castigador, psicorrígido, policía que está pendiente de nuestros errores y equivocaciones para castigarnos. Alguien que lleva cuentas.    
2. Mago, farmacia o bombero al que sólo acudimos cuando tenemos necesidades urgentes y luego poco nos acordamos de él.    
3. Ritualista, un dios que sólo está en el templo, en los rezos y ritos sacramentales. Intimista, mi Dios y yo.    
4. Plastilina, que depende del sentimiento. Se suele decir: “si me nace, lo hago; si no me nace no lo hago”.    
5. El dios de los diez mandamientos, dios del “No”: no hagas esto, no robes, no mates, no digas mentiras. Un dios moralista, enemigo del cuerpo y de sus placeres. Le importa solo lo sexual y no lo social.    
6. El dios abuelito permisivo, tranquilizador que todo lo permite ya que “El que peca y reza, empata”.    
7. El dios macho, todopoderoso, “Superman” que se comporta como un mago de circo, milagrero, haciendo cosas imposibles para los humanos.    
8. Dios de la razón, cabezón como el de Santo Tomás que decía “Si no meto mi mano en el costado, no creo”. Ver para creer. El dios de los filósofos racionalistas que creen entenderlo todo    
9. El dios lejano, del más allá, el de los entierros y las funerarias, que está en el cielo, lejos de los problemas humanos.    
10. Un dios con el cual puedo negociar: “si me porto bien, me tiene que ir bien en todo y cuando me sucede algo que no me gusta, le hago el reclamo.    
11. El dios “Nueva Era” que surge del EGO-centrismo que convierte los medios en dioses absolutos, etéreos, “gaseosos”, esotéricos, eclécticos, sin instituciones, sin historia, sin justicia. Todo vale si produce bienestar personal.    

Dedica unos minutos para ahondar en tu reflexión, respondiendo estas preguntas:

  • ¿Quién influyó en la imagen que tengo de Dios?
  • ¿Cuál de las imágenes distorsionadas de Dios es la que más ha permanecido en mi imaginación?
  • ¿He cambiado la imagen de Dios que tenía en la infancia y la que tengo hoy?
  • ¿En qué insistían mis padres y educadores?
  • ¿Qué me molesta y, a veces, fastidia?
  • ¿De mis padres, quién me expresó ternura?
  • ¿Quién me daba las normas?

De nuevo acude a tu cuaderno y escribe aquello que ahora crees que te sirve para tomar conciencia de lo que sientes y piensas sobre DIOS, sobre Jesús y su Iglesia.

 

¿Qué son para ti? Responde no tanto a nivel teórico, sino vivencial.

 

Con tus respuestas puedes entablar un diálogo con tu Acompañante y si no lo puedes hacer personalmente, hazlo por e-mail, o por otro medio.

 

Antes de avanzar y clarificar un poco cómo se presenta hoy en día a Jesús, vamos a abordar otro tema apasionante, la diferencia que se está haciendo entre Espiritualidad y Religión.

 

Si quieres continuar en tu proceso, pídele a tu Acompañante, la siguiente Entrega.

 

P. Julio Jiménez, S.J.

Promotor de la Espiritualidad Ignaciana 

CIRE- Bucaramanga


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